ANALISIS DE LAS ELECCIONES Imprimir E-Mail

 

Primer dato relevante: Aumenta y se polariza el bipartidismo. Entre el PSOE y el PP acaparan el 83,75% de los votos emitidos. En el 2004 lograron el 80,30%.

 

Segundo dato: Izquierda Unida pierde 321.041 votos; prácticamente los mismos que consigue Unión, Progreso y Democracia que se mueve ideológicamente a caballo entre el PSOE y el PP. Ha habido, por tanto un corrimiento hacia posiciones de lo que viene entendiéndose por centro y centro-derecha.

 

Tercer dato: Entre los nacionalistas, perdiendo votos casi todos, es significativa la pérdida del 50% de sus efectivos por parte de ERC.

 

Cuarto dato: La ley Dondt beneficia de forma escandalosa a los dos partidos mayoritarios. También salen beneficiados los partidos nacionalistas por la concentración de sus votantes en pocas provincias.

 

Quinto dato: Permanece prácticamente inalterable la abstención: 8.360. 597, equivalente al 24,68% de los ciudadanos con derecho a voto. En 2004 fueron el 24,34.

 

Sexto dato: El voto en blanco, en relación con 2004, pierde 122.927 votos, quedándose en 284.818 en 2008 frente a los 407. 795 de 2004, pasando del 1,56% de los votos emitidos al 1,12%.

 

Séptimo Dato: Mientras en 2004 son 44 las formaciones políticas que se presentan a las elecciones, en 2008 son 97 las que participan. Los votos obtenidos por las que se presentan nuevas (sin tener en cuenta a Unión, Progreso y Democracia) superan en más de 100.000  votos a los votantes en blanco.

 

Octavo dato: el voto en blanco computable desciende en una proporción similar a la del voto en blanco. Pasa de 40.208 votos en 2004 a 22.359 (incluimos en el cómputo los resultados al Congreso de las 3 formaciones que pedían el voto en blanco computable: Ciudadanos en Blanco, Abla y Escons insubmisos).

 

A modo de conclusiones:

 

1º.- En general, aun excluyendo el 25% de electores que se abstienen, la sociedad española está de acuerdo con esta democracia representativa; incluidos los que votan a las formaciones minoritarias que, en un remedo de los memorialistas de los siglos XVII y XVIII con sus peticiones al rey, utilizan, sin cuestionarlos, los cauces que la democracia representativa les ofrece para patentizar los deseos y aspiraciones más diversas, aunque, ahora sí, avalados por unos cientos o miles de firmas.

Su dispersión y multiplicación es el seguro más eficaz para que la vigente maquinaria política permanezca inalterada, con la imagen, además, de aparecer abierta a la iniciativa de todos.

 

2º.- Para los que  creemos que la forma más eficaz de oposición a la actual maquinaria política es el voto en blanco, es decir, la desasistencia a tal maquinaria expresada públicamente, seguimos ante la tarea de convencer a los votantes de tres cosas: en primer lugar, de que es lícito y necesario expresar el descontento con motivo de las convocatorias electorales, en segundo lugar, de que sólo con una presión suficientemente numerosa y unida de los ciudadanos la maquinaria política podrá ser modificada en orden al bien común, y, en tercer lugar, (lo que resulta más difícil) de que la presión ha de hacerse desde fuera (voto en blanco) para obligar a los responsables y beneficiarios del sistema a modificar sus propias reglas ante el rechazo, (suficientemente numeroso, repetimos) que su comportamiento genera.

Se trata, por tanto, de que en el voto en blanco confluyan (cada uno desde sus planteamientos y razonamientos) cuantos desean otro tipo de sistema político.

 

3º,- Para cuantos propugnamos el voto en blanco computable como expresión de la visibilidad del voto en blanco y el escaño vacío como expresión de la eficacia de tal voto en blanco, el trabajo es doble: de una parte: exponer y publicitar las razones que a unos y a otros les lleva al voto en blanco, lo que es perfectamente lícito para cuantos votan en blanco, y, por otra, mantenerse neutral ante las múltiples razones aceptándolas todas sin primar ninguna.

Por lo demás, y estas elecciones nos lo han confirmado, estamos convencidos de que trabajamos con la vista en el plazo medio y largo, y que necesitamos un plus de entusiasmo y esperanza.

 

Notas finales:

 

1ª.- Seguimos creyendo que es absurdo que diversas formaciones políticas pidan el voto en blanco computable cada una por su lado. Cuando menos se impone una coalición de todas ellas. Esto lo propusimos antes de las elecciones y lo seguimos manteniendo para el futuro.

 

2ª.- En este breve análisis, por supuesto, no se agota todo el pensamiento de Ciudadanos en Blanco. Seguimos recomendando el artículo “Ciudadanos en Blanco, su justificación” que se puede encontrar en esta misma página web (sección noticias), junto con otros documentos e informaciones.

 

Por Ciudadanos en Blanco: Félix Díaz, coordinador general

 
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